Esta historia comienza con la Gema que hace unos meses se sentía agobiada y bloqueada por momentos.
Desde que me emancipé y me puse a trabajar sentía que mi vida había entrado en una espiral de preocupaciones, inquietudes y contrariedades que no paraban de dar vueltas en mi mente, sobretodo preocupaciones de caracter laboral.
Cada domingo me levantaba pensando que al día siguiente tenía que ir a trabajar, y ya tan solo el pensarlo me provocaba una descomposición mental increíble. La situación laboral como podéis imaginar por el comienzo del relato no era exáctamente la ideal, era un trabajo mal pagado, en el que no podías darte el lujo de cometer errores de ningún tipo y las cosas tenían que salir en el momento por la existencia de los plazos establecidos. Solo de pensar en lo que tenía que hacer al día siguiente me ponía nerviosa, y bueno para que contar aquellos días en los comienzos en los que meter la pata me suponían dos días de autocrítica, dentro y fuera del trabajo bastante duros, y además teníamos un plus " el responsable del equipo", que tampoco ayudaba en exceso a sentirte apoyada, respaldada y debidamente formada pues su filosofía desde el comienzo era "esto lo tienes que saber, y si cometes un error pues si puedo te hago sentir peor en vez de explicarte cual hubiese sido la solución correcta mejor".
Así día tras día, Gema se introdujo en su propio mundo de comeduras de cabeza, que si el trabajo, que si el alquiler, que si tengo que llegar a final de mes con lo poco que cobro......
Hasta que por fin un día, harta de estar en ese estado de ansiedad continuo, pensó que su situación debía cambiar, que además de buscar una solución a su situación actual, debía hacer algo, canalizar esos pensamientos negativos que tenía respecto a su puesto actual y que tanto afectaban a su vida diaria y convertirlos en energía positiva.
Por ello decidió comenzar a practicar actividades que le apasionaban, y en las que podía invertir ese precioso tiempo que agotaba en pensar y pensar sobre lo mismo todo el santo día. En su caso empezó a practicar deporte, iba a clases de baile, hacía aerobic; y no pasando muchos días se dió cuenta que al terminar el día y llegar a casa, se sentía liberada de todas esas preocupaciones que antes la acechaban.
Además de esto, comenzó a ir más relajada a su trabajado, y aprendió a dar menos importancia a las cosas que anteriormente tanto le agobiaban, se sentía más positiva y además conoció a bastante gente con la que compartía la misma afición.
Pasados unos meses, además de encontrarse en forma físicamente, comenzó a notarse muy fortalecida mentalmente y emocionalmente, se podría decir que gracias al tiempo que ocupó en realizar otra actividad después de su jornada laboral aparcó a un lado sus preocupaciones, dándoles la importancia que merecían y no más.
He intentado reproducir una situación, lo más aproximada a la realidad que he podido, porque seguro que hay muchas personas que en su día a día se ven envueltas en bucles de pensamientos que no les llevan a ningún sitio, solo a alimentar más sus preocupaciones y malestar.
Hay muchas actividades que pueden ayudar a evitar caer en el pensamiento circular, pero en el caso de la protagonista, se habla del deporte, que puede suponer una ayuda muy grande para desconectar después de una jornada laboral dura, o simplemente puede ayudar antes de tomar una decisión importante que afecte a tu vida cotidiana.
El deporte consigue mejorar el ánimo además de reducir el estrés. Siempre me he preguntado el por qué de esta mejora anímica, y hace poco leyendo un artículo sobre el deporte, justificaba esto a través de una explicación científica que decía lo siguiente:
"El ejercicio físico aumenta la secreción de serotonina y endorfinas que son sustancias químicas que elevan el estado de ánimo, por eso no debe estrañarnos que después de realizar ejercicio, tengamos una visión más positiva de nuestras preocupaciones y seamos más capaces de encontrar soluciones"
Por último me gustaría añadir que si además de realizar ejercicio, este se hace en grupo, es mucho mejor porque nos socializamos y compartimos con los demás, evitando centrarnos tanto en nosotros mismos. De todas formas cualquier actividad que nos guste realizar y que ayude a que nos encontremos mejor, siempre es positivo. ¿qué opináis vosotros?


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